El Día Mundial contra
la Falsificación de medicamentos, busca sensibilizar a la población, a los
profesionales de la salud y a las autoridades sobre este importante problema de
salud pública, que va en aumento y amenaza la seguridad de los pacientes en
todo el mundo.
La lucha contra los
medicamentos falsificados no es solo una tarea de control sanitario, sino una
causa que protege el derecho fundamental a la salud, pues, la producción de
medicamentos falsificados y de baja calidad representan una causa importante de
morbilidad y mortalidad que podría evitarse, además de generar una pérdida
profunda de confianza pública tanto en los medicamentos como en los propios
sistemas de salud. [2]
Según los datos
públicos más recientes del Pharmaceutical Security Institute, PSI,
correspondientes a 2024, se reportaron en el mundo 6.424 incidentes de delitos
farmacéuticos;[3]
de ellos, 879 tuvieron lugar en América Latina.[4] Y, en el total global de
estos episodios estuvieron involucrados 2.248 medicamentos diferentes.[5] Los incidentes incluyen
desde medicamentos falsificados hasta desvío ilegal, robos, ventas ilegales en
línea, adulteración de productos y contrabando.[6]
Por ende, los
productos médicos de calidad inferior y falsificados generan numerosos
problemas que se extienden más allá de quien los consume, dado que, afectan a
las familias, a la sociedad en general, a los sistemas de salud y a toda la
cadena de suministro farmacéutica.[7]
De este modo, resulta
primordial reconocer que cuando un medicamento no funciona como debería, pueden
ocurrir diversas consecuencias graves:7
·
No trata, ni previene la
enfermedad para la cual fue recetado.
·
Contribuye al preocupante
fenómeno de la resistencia a los antimicrobianos.
·
Genera un desperdicio de
recursos valiosos, tanto económicos como asistenciales.
·
Provoca una pérdida de
confianza en los medicamentos y desconfianza hacia los profesionales
sanitarios.
Además, a nivel
socioeconómico, el impacto es igualmente negativo, según la OMS, esto
contribuye a la pérdida de productividad, aumentando los gastos tanto para el
individuo como para el sistema nacional de salud.7
Es de considerar que,
estos productos falsificados o de baja calidad llegan con mayor facilidad a los
pacientes que viven en situaciones donde el acceso a productos médicos seguros
y de calidad es limitado.7 La magnitud de la situación se comprende
mejor al recordar que hasta 2 mil millones de personas en todo el mundo carecen
de acceso a medicamentos, vacunas, dispositivos médicos y otros productos
sanitarios esenciales, lo que crea un vacío que se llena con productos
falsificados y de baja calidad.1
Dentro de este marco,
vale la pena tener en cuenta que tanto los medicamentos genéricos como los
innovadores pueden ser falsificados, desde productos muy costosos para el
tratamiento del cáncer hasta aquellos muy baratos destinados al alivio del
dolor.1
Un desafío que exige cooperación
global
En un mundo cada vez
más globalizado, ningún país dispone por sí solo de los recursos y la capacidad
suficiente para abordar esta amenaza de manera aislada. Por ello, “desde Pfizer
promovemos una campaña que hemos denominado No Fake for Health’s Sake, bajo
nuestro compromiso con la seguridad de los pacientes y la integridad de los
medicamentos frente a una creciente amenaza global: la falsificación, el desvío
y el comercio ilícito de productos farmacéuticos. Según la Organización Mundial
de la Salud, aproximadamente 1 de cada 10 medicamentos en países de ingresos
bajos y medios es subestándar o falsificado,1 lo que pone en riesgo
directo la salud de millones de personas, y genera pérdidas económicas cercanas
a los 30.500 millones de dólares cada año y, lo que es más grave, pone en
riesgo a millones de pacientes. Estos productos pueden carecer de principio activo,
contener sustancias peligrosas o no cumplir con estándares básicos de calidad y
seguridad, además de estar frecuentemente vinculados a redes de crimen
organizado que debilitan los sistemas de salud y la confianza de los
ciudadanos", advierte Caroline Gabriel, directora de Global Security
Investigations para Sudamérica en Pfizer.
Cada vez que se
adquiere, prescribe o dispensa un medicamento, es necesario asegurarse de que
proviene de fuentes legítimas y confiables. La confianza pública en los
sistemas de salud se construye sobre la base de la seguridad, la transparencia
y la eficacia. Los medicamentos falsificados destruyen esa confianza y, lo que
es peor, destruyen vidas.
No hay que dejar de
lado que, el auge del comercio electrónico también contribuye a esta tendencia
preocupante. La compra de medicamentos en línea se ha facilitado enormemente,
pero muchas de esas transacciones se realizan desde fuentes no autorizadas.
Esto amplía el riesgo de que los pacientes adquieran productos falsificados sin
saberlo.1
Ante este desafío,
Pfizer se une al llamado de otros actores del sistema de salud y la industria
farmacéutica global para hacer una acción decidida y coordinada entre
autoridades, profesionales de la salud, pacientes, industria y sociedad civil.
“La solución requiere un enfoque intersectorial: fortalecer la regulación,
promover la educación de los pacientes, garantizar canales seguros de acceso y
fomentar la denuncia de prácticas ilegales”, añade la directora de Global
Security Investigations para Sudamérica en Pfizer. La colaboración
público-privada se posiciona como un pilar esencial para avanzar en la región,
alineados con las prioridades de la OMS y con una narrativa común centrada en
la seguridad del paciente y la confianza. A través de iniciativas de
concienciación, contenidos educativos y trabajo en conjunto multisectorial.
Pfizer en alianza con otras industrias farmacéuticas busca impulsar cambios
sostenibles que protejan a las comunidades y refuercen la integridad del
sistema de salud en América Latina.
Vale la pena insistir
en una verdad simple pero contundente: combatir el crimen farmacéutico no se
trata solo de proteger marcas, sino fundamentalmente de proteger a los
pacientes, concluye Gabriel.
[1] Organización Mundial
de la Salud. Productos médicos de calidad inferior y falsificados. Descripción
general. Disponible en: https://www.who.int/health-topics/substandard-and-falsified-medical-products#tab=tab_1 Acceso 29 de
mayo de 2026.
[2]
Cockburn, R., Newton, P. N., Agyarko, E. K., Akunyili, D., & White, N. J.
(2005). The global threat of counterfeit drugs: why industry and governments
must communicate the dangers. PLoS medicine, 2(4), e100. Disponible en: https://doi.org/10.1371/journal.pmed.0020100 Acceso 29 de
mayo de 2026.
[3] Pharmaceutical
Security Institute. Delitos Farmacéuticos. Tendencias de incidentes. Disponible
en: https://www.psi-inc.org/incident-trends Acceso 29 de
mayo de 2026.
[4] Pharmaceutical
Security Institute. Delitos Farmacéuticos. Distribución geográfica. Disponible
en: https://www.psi-inc.org/geographic-distribution Acceso 29 de
mayo de 2026.
[5] Pharmaceutical
Security Institute. Delitos Farmacéuticos. Categorías terapéuticas. Disponible
en: https://www.psi-inc.org/therapeutic-categories Acceso 29 de
mayo de 2026.
[6] Pharmaceutical
Security Institute. Delitos Farmacéuticos. Datos de arrestos. Disponible en: https://www.psi-inc.org/arrest-data Acceso 29 de
mayo de 2026.
[7] Organización Mundial
de la Salud. Productos médicos de calidad inferior y falsificados. Impacto.
Disponible en: https://www.who.int/health-topics/substandard-and-falsified-medical-products#tab=tab_2 Acceso 29 de
mayo de 2026.

