Cada año, el 7 de
junio, el mundo recuerda que garantizar la seguridad de lo que comemos y
bebemos es una responsabilidad compartida. Varios organismos especializados en la coordinación y gestión de los asuntos de
salud pública a nivel global, así como las agencias de alta vigilancia
sanitaria sostienen que los alimentos y
bebidas que no cumplen con estándares de inocuidad pueden ser inseguros y podrían
causar cerca de 600 millones de casos de enfermedades en todo el mundo, muchos
de ellos prevenibles con estándares adecuados de producción. Contar con
sistemas robustos de inocuidad no es opcional, es una obligación ética con la
ciudadanía.
“Para la industria ecuatoriana de bebidas no alcohólicas,
esta fecha no es solo una conmemoración, es la oportunidad de ratificar un
compromiso que se ejerce cada día, a lo largo de toda la cadena productiva”, Alfonso Abdo, presidente Ejecutivo de AIBE.
Inocuidad de principio a fin
Desde la selección de materias primas hasta el sellado
final del envase, cada etapa del proceso productivo debe estar diseñado para
eliminar riesgos y asegurar que el producto que llega a manos del consumidor
sea seguro, limpio y de calidad. Tal es el caso de las empresas afiliadas a
AIBE, las cuales operan bajo estrictos sistemas de gestión de calidad,
alineados con normas internacionales como ISO 22000 y los principios de
Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP).
En esta línea, el agua utilizada en la producción de
bebidas pasa por múltiples procesos de tratamiento y purificación cumpliendo
los estándares exigidos por la normativa nacional. Los ingredientes son
evaluados y trazados desde su origen, y los equipos de producción se someten a
protocolos de limpieza y sanitización que minimizan cualquier posibilidad de
contaminación.
Personal capacitado, procesos certificados
La inocuidad no es solo tecnología, es también cultura.
Por eso, las empresas del sector invierten permanentemente en la formación de
sus equipos humanos en buenas prácticas de manufactura (BPM), higiene
industrial y manejo seguro de alimentos. Cada operario, cada técnico, cada
profesional involucrado en la cadena entiende que su rol es clave para proteger
la salud de quienes confían en los productos que fabrican.
Transparencia y confianza con el consumidor
La transparencia es un componente esencial de la
inocuidad. Cuando los consumidores conocen qué contiene lo que beben, cómo fue
fabricado y qué controles garantizan su seguridad, toman decisiones más
informadas y la industria construye legitimidad duradera.
AIBE encarna ese principio, por ello sus empresas
afiliadas se someten voluntariamente a auditorías, inspecciones y procesos de
mejora continua, convencidas de que la confianza se gana siendo coherentes
entre lo que se declara y lo que se hace.
“La inocuidad de los alimentos y las bebidas no es un
atributo adicional, es la base sobre la que se construye todo lo demás. En AIBE
estamos convencidos de que una industria responsable es aquella que pone la seguridad
del consumidor en el centro de cada decisión”, Alfonso Abdo, presidente Ejecutivo de AIBE.
En este Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos,
AIBE hace un llamado a fortalecer la colaboración entre la industria, el Estado
y la ciudadanía para construir una cultura de inocuidad que proteja a todos y
todas. Porque lo que comemos y bebemos importa, garantizarlo es un compromiso
que no tiene fecha de vencimiento.
Sobre AIBE
La Asociación de Industrias de
Bebidas No Alcohólicas del Ecuador (AIBE), fundada hace 8 años, es una
organización sin fines de lucro que representa a más del 90% del sector en
Ecuador. La AIBE se dedica a promover a toda la cadena de valor, fomentando el
desarrollo de la industria y la salud de los consumidores. Brinda servicios
como información estratégica, representación ante autoridades y asesoría en
aspectos económicos y normativos.

