Padre e
hijo, León y Johnny Hamui han compartido durante mucho tiempo un vínculo muy
estrecho: trabajan juntos en el negocio familiar y están unidos por una pasión
de toda la vida por el tenis. Sin embargo, ahora comparten algo que nunca
imaginaron: cicatrices
similares en el pecho producto de distintas cirugías
cardíacas. Tras someterse León a una cirugía
a corazón abierto a los 62 años para tratar una afección
médica, Johnny terminó en el quirófano a los 36 años debido a un cáncer cardíaco poco
común y altamente agresivo.
“Casi
exactamente un año después de mi propia cirugía, mi hijo estaba siendo operado
para extirparle un tumor del
corazón por el mismo cirujano”, comenta León Hamui, de la Ciudad de México.
La
historia médica de León comenzó hace aproximadamente 20 años, cuando este
corredor de larga trayectoria se desmayó
mientras entrenaba para un maratón. Los estudios posteriores revelaron que
padecía un origen
anómalo de la arteria
coronaria derecha, un defecto
cardíaco congénito en el que la arteria se
desarrolló en una posición anormal desde el nacimiento. En aquel momento,
algunos médicos consideraron que necesitaba una cirugía invasiva inmediata para
corregir el defecto, mientras que otros le indicaron que debía dejar de correr.
Sin embargo, uno de los especialistas le recomendó buscar una segunda opinión.
“Un
cardiólogo en México me dijo que fuera a Cleveland Clinic. Me dijo que era el
mejor lugar para obtener una evaluación definitiva”, recuerda León.
En
Cleveland Clinic, los médicos determinaron que sus desmayos en realidad eran
causados por una arritmia
cardíaca originada en una de las cavidades
inferiores del corazón, y no por la anomalía coronaria. Esto significó que, en
lugar de requerir una cirugía a corazón abierto en ese momento, podía someterse
a un procedimiento
mínimamente invasivo conocido como ablación
cardíaca.
“Pasé de
lo que parecía ser el peor diagnóstico posible a algo que podía resolverse con
un procedimiento menos invasivo”, comenta León.
A partir
de entonces, pudo retomar su rutina habitual y continuar corriendo con pocas
limitaciones. Sin embargo, durante una consulta de seguimiento en 2024, su
equipo médico descubrió que tenía un aneurisma
de la aorta ascendente, es decir, una dilatación en la pared de
la porción superior de la principal arteria del cuerpo, que puede poner en
riesgo la vida si se desgarra o se rompe.
Exámenes
adicionales también revelaron que la arteria coronaria anómala comenzaba a
afectar el flujo sanguíneo y que
presentaba insuficiencia
de la válvula aórtica. Durante años había convivido con esta cardiopatía
congénita del adulto, pero ahora era necesario corregirla
para prevenir futuras complicaciones. Finalmente fue remitido al cirujano
cardiotorácico Eric
Roselli, MD, jefe de Cirugía
Cardíaca del Adulto en Cleveland Clinic.
“Pude
reparar y preservar su válvula
aórtica nativa. No fue necesario reemplazarla. También
reparamos y reubicamos su arteria coronaria anómala a una posición más normal”,
explica el Dr. Roselli.
Dado que
la cirugía fue exitosa, toda la familia de León, incluido Johnny, acordó correr
junto a él el Maratón de Sídney 2026. Lo que inicialmente sería una celebración
de la recuperación de León adquirió un significado completamente distinto
cuando Johnny comenzó a experimentar síntomas inusuales.
“En
octubre de 2025 empecé a sentir un poco de acidez. Luego
comencé a sentirme deshidratado y
terminé desmayándome”, relata Johnny Hamui.
Los
paramédicos le realizaron un electrocardiograma, pero
todo parecía normal. Johnny regresó a sus actividades habituales. Sin embargo,
unas semanas después los síntomas reaparecieron y una tomografía
computarizada reveló acumulación de líquido
alrededor del corazón. Este hallazgo dio lugar a estudios
adicionales, incluyendo un ecocardiograma y una resonancia
magnética cardíaca, que demostraron que Johnny padecía angiosarcoma
cardíaco, una forma de cáncer extremadamente rara y agresiva
localizada en la aurícula derecha.
“Nos
comunicamos con Cleveland Clinic y mi primera señal de esperanza fue descubrir
que esta era otra de las afecciones en las que el Dr. Roselli es especialista”,
comenta Johnny.
Al igual
que su padre, Johnny viajó desde México al campus principal de Cleveland Clinic
en Cleveland, Ohio. Debido a la complejidad de su cáncer, el Dr. Roselli
explica que fue necesario un enfoque multidisciplinario, y Johnny recibió
tratamiento a través del Centro
de Cardio-Oncología de Cleveland Clinic.
“Para
este tipo de tumores ubicados en lugares inusuales utilizamos imágenes para
crear un modelo tridimensional impreso del corazón, lo que nos ayuda a
planificar la operación”, explica el Dr. Roselli, quien colaboró con el
cardiólogo Serge
Harb, MD, para producir el modelo del corazón de Johnny.
Gracias
a este modelo, el equipo pudo planificar de manera segura la extirpación del
tumor e identificar qué partes del corazón tendrían que reconstruirse.
“El
objetivo es lograr lo que llamamos una resección R0, lo que significa que no
quede enfermedad visible”, señala el Dr. Roselli. “Para lograrlo, a veces
debemos extirpar una porción significativa del corazón y luego reconstruirla
cuidadosamente para que pueda seguir funcionando de manera eficaz”.
Después
de que el Dr. Roselli y el equipo quirúrgico extirparan con éxito el tumor
durante una cirugía de diez horas, Johnny permaneció hospitalizado para su
recuperación. Posteriormente fue remitido al oncólogo Dale
Shepard, MD, en Cleveland Clinic
Cancer Center. El Dr. Shepard recomendó quimioterapia para
reducir el riesgo de recurrencia, una
preocupación frecuente en cánceres agresivos como el angiosarcoma cardíaco.
“Con la
orientación del Dr. Shepard, pude recibir la quimioterapia en México y estar
junto a mi familia”, comenta Johnny, quien es padre de dos niños pequeños.
Tras la
cirugía y cuatro ciclos de quimioterapia, los estudios de seguimiento mostraron
que no había evidencia de cáncer residual. Aunque continuará bajo vigilancia
estrecha para detectar cualquier posible recurrencia, tanto Johnny como León se
muestran profundamente agradecidos por la atención recibida.
“Cleveland
Clinic ha sido extraordinaria con toda nuestra familia. Es un lugar muy
especial para nosotros y estamos inmensamente agradecidos con el Dr. Roselli.
Cuando veo el logotipo de Cleveland Clinic, siento paz”, afirma León.
Durante
una visita reciente, la familia incluso obsequió al Dr. Roselli una camiseta de
su club de corredores, “Corazón de León”, nombrándolo presidente honorario.
“Desde
la persona que me llevó al quirófano hasta el Dr. Roselli, todos eran
excelentes en lo que hacían. Siento una enorme admiración por todo el equipo.
Si vas a poner tu vida en manos de alguien, sin duda elegiría a ellos”, afirma
Johnny.
Ahora,
mientras León se prepara para lo que será su quinto maratón y Johnny entrena
para el primero de su vida, la carrera en Sídney, Australia, ha adquirido un
significado mucho más profundo para la familia: no solo celebra la recuperación
de León, sino también la de Johnny.
“Pasar
por todo esto me ha dado el regalo de vivir mucho más presente. Aunque sigo
pensando en las metas que quiero alcanzar, cada día se siente como una segunda
oportunidad”, comenta Johnny.
El apoyo
mutuo durante sus respectivos procesos de salud no ha hecho más que fortalecer
el vínculo entre padre e hijo. Aunque nunca imaginaron compartir la experiencia
de una cirugía cardíaca, han salido de ella con una apreciación aún más
profunda el uno por el otro e incluso asisten juntos a sus consultas de
seguimiento con el Dr. Roselli.
“Como
padre, realmente valoro el vínculo que comparten estos dos. El amor entre ellos
y la forma en que sus vidas están conectadas es algo especial; vale la pena
detenerse un momento para reflexionar sobre ello”, señala el Dr. Roselli.
“Cuando
me diagnosticaron mi problema cardíaco, sentimos mucho miedo porque mi padre
falleció joven debido a insuficiencia cardíaca. Luego Johnny recibió este
diagnóstico tan serio. Pero ver cómo ha superado todo esto con tanta fortaleza
nos ha dado esperanza. Él es la luz de nuestras vidas”, dice León.
“Mi
padre me enseñó a jugar tenis, y mi diagnóstico me hizo regresar a aquellos
primeros días. Tanto en el tenis como durante el tratamiento, él fue mi
entrenador: mi mayor apoyo cuando las cosas iban bien y quien me levantaba
cuando no era así”, concluye Johnny.

