Los riesgos que enfrentan niñas, niños y adolescentes ya no se limitan a
los espacios físicos. Redes sociales, videojuegos, plataformas de mensajería y
otros entornos digitales se han convertido en escenarios donde pueden
producirse procesos de captación y manipulación que exigen nuevas estrategias
de prevención y protección.
Con este contexto,
expertos nacionales e internacionales, autoridades, academia y organizaciones
sociales participaron en el foro “¿Quién está del otro lado de la pantalla?
Prevención de la violencia frente al reclutamiento digital”, un espacio de
reflexión sobre los factores de riesgo, las vulnerabilidades y las respuestas
necesarias para fortalecer la protección de la niñez y adolescencia.
Durante el encuentro se
presentó evidencia sobre cómo opera el denominado “embudo del reclutamiento
digital”, identificado por el Oxford Internet Institute. Este modelo muestra
cómo los procesos de captación pueden iniciar con contenidos aparentemente inofensivos
que generan confianza, cercanía e identificación, hasta influir gradualmente en
comportamientos y decisiones.
Los especialistas
coincidieron en que estas dinámicas suelen apoyarse en mecanismos de
manipulación y coerción que aprovechan vulnerabilidades estructurales y
emocionales presentes en muchos adolescentes. Factores como la pobreza, la
exclusión social, la violencia en el entorno, el abandono escolar, la necesidad
de pertenencia, la baja autoestima o la falta de redes de apoyo pueden
incrementar significativamente los niveles de riesgo.
"La pregunta ya no
es si el reclutamiento digital está ocurriendo, sino cuándo comenzamos a
actuar. La prevención y el trabajo articulado son fundamentales para proteger a
niñas, niños y adolescentes de la manipulación y el aprovechamiento de sus
vulnerabilidades", señaló María Auxiliadora Villagómez, Directora País
de ChildFund.
La preocupación cobra
especial relevancia en un contexto marcado por el incremento de la violencia
que afecta a adolescentes. Según datos presentados por el Observatorio de
Derechos de la Niñez y Adolescencia, la tasa de homicidios en adolescentes
pasó de 2,8 por cada 100.000 habitantes en 2014 a 27,7 en 2025. Solo durante el
primer trimestre de 2026 se registraron 148 homicidios de adolescentes entre 12
y 17 años, la cifra más alta para este período desde que existen registros.
Otro de los desafíos
abordados fue el analfabetismo digital, entendido como la falta de herramientas
para identificar riesgos, proteger la privacidad y actuar frente a amenazas en
línea. Aunque las nuevas generaciones crecen rodeadas de tecnología, no siempre
cuentan con las capacidades necesarias para desenvolverse de manera segura en
el entorno digital.
Las cifras evidencian esta
realidad el 94 % de adolescentes no sabe cómo reaccionar frente a amenazas
digitales, el 46 % desconoce cómo reportar incidentes en línea y apenas el 6,9
% de las causas relacionadas con violencia digital termina en una condena.
Frente a este escenario,
los participantes coincidieron en que la prevención y el trabajo articulado
entre familias, instituciones educativas, organizaciones sociales y sector
público son fundamentales para reducir los riesgos y fortalecer los entornos de
protección.
En este contexto se
destacaron iniciativas como Naveguemos Seguros, programa que ha
alcanzado a más de 1,2 millones de estudiantes en 3.480 instituciones
educativas del país, fortaleciendo habilidades socioemocionales,
pensamiento crítico y ciudadanía digital. Asimismo, se resaltó la importancia
de herramientas impulsadas por el Ministerio de Educación, como la
aplicación “El Mundo Virtual de Eugenia”, diseñada para promover el uso
seguro y responsable de los entornos digitales desde edades tempranas.
El foro también permitió
visibilizar avances en materia de políticas públicas orientadas a prevenir
el reclutamiento, uso y utilización de niñas, niños y adolescentes,
fortaleciendo la coordinación entre instituciones y promoviendo respuestas
integrales frente a una problemática que requiere el compromiso de toda la
sociedad.
El foro contó con la
presencia de la vicepresidenta de la República, María José Pinto, quien
clausuró el evento y recibió oficialmente las conclusiones y compromisos
construidos durante las dos jornadas. En su intervención, la vicepresidenta
subrayó la urgencia de una respuesta articulada entre el Estado y la sociedad: “Hoy
una parte importante de la vida de nuestros niños ocurre en el mundo digital, y
si el crimen organizado está ahí, nosotros tenemos que estar aún más presentes.
Una nación se mide por la forma en que protegemos a quienes más nos necesitan”.
Pinto enfatizó que este desafío no puede enfrentarse desde un solo sector: “Necesitamos
de las familias, de los docentes, de las iglesias, de los líderes comunitarios,
de las empresas de tecnología, de los medios de comunicación y de la sociedad
civil, porque la infancia no se protege solamente con leyes o con discursos. Se
protege cuando los adultos decidimos estar presentes”. La recepción oficial
de las conclusiones del foro por parte de la Vicepresidencia representa un paso
concreto hacia la incorporación de estas recomendaciones en la agenda pública
nacional.
Enfrentar los riesgos del
reclutamiento digital exige una respuesta articulada entre familias, comunidad
educativa, organizaciones sociales e instituciones públicas, con la prevención
como principal herramienta de protección.
ACERCA DE CHILDFUND
Somos miembro de la Alianza ChildFund, una red global de 11 organizaciones de desarrollocentradas en la infancia, que apoyamos a más de 21.1 millones de niñas, niños, jóvenes, sus familias y comunidades en 60 países de Asia, África y América para que superen situaciones de pobreza con énfasis especial en la protección infantil. En Ecuador trabajamos desde 1984 acompañando el crecimiento y desarrollo de miles de niñas, niños, adolescentes, sus familias y comunidades en la transición por sus diferentes etapas de vida.
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