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El retorno a las aulas implica retomar rutinas e interactuar nuevamente en espacios compartidos, factores que pueden incidir directamente en el bienestar de los estudiantes, especialmente de los más pequeños.
En este contexto, es común que durante las
primeras semanas de clases se presenten diversas afecciones leves pero
frecuentes. “La combinación de mayor contacto entre niños, ambientes
cerrados y cambios en los hábitos diarios puede favorecer la aparición de
molestias que, aunque suelen ser consideradas normales, requieren atención
oportuna para evitar que se agraven o afecten el desempeño escolar”,
explica la Dra. Aura López de Cer-kita.
Afecciones comunes durante el regreso a clases
● Resfriados: están entre las molestias más frecuentes en esta temporada, y se caracterizan por congestión nasal, estornudos y malestar general. Estos cuadros suelen propagarse fácilmente en entornos escolares debido al contacto cercano entre estudiantes.
● Dolores de garganta: pueden estar asociados a infecciones virales o bacterianas, así como a cambios de temperatura o exposición a ambientes con aire acondicionado. A esto se suman las alergias respiratorias, que pueden intensificarse por el polvo, la humedad o agentes irritantes presentes en aulas y espacios cerrados.
● Irritación ocular: una afección manifestada a través de enrojecimiento, picazón o lagrimeo en el ojo. Esta puede estar relacionada con alergias, exposición a pantallas o incluso infecciones leves.
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Molestias gastrointestinales leves o dolores de
cabeza: pueden aparecer como parte del proceso de adaptación a nuevas
rutinas.
De acuerdo con la representante de Cer-kita, “En
la mayoría de los casos, estas afecciones pueden ser evaluadas y tratadas en
una consulta médica general y ambulatoria, lo que permite una atención oportuna
sin necesidad de procedimientos complejos”.
La importancia de no subestimar los síntomas
● Si bien estas afecciones son comunes, no deben ser ignoradas ni tratadas únicamente con medidas caseras o automedicación. “Un síntoma aparentemente leve puede evolucionar si no se aborda adecuadamente, generando complicaciones que afectan tanto la salud del niño como su asistencia y rendimiento escolar”, advierte la experta de Cer-kita.
● Acudir a una consulta médica permite contar con un diagnóstico preciso, identificar la causa real del malestar y recibir el tratamiento adecuado. Además, brinda la oportunidad de orientar a padres y cuidadores sobre medidas preventivas, hábitos saludables y señales de alerta que requieren atención inmediata.
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La detección temprana y el acompañamiento
médico son claves para garantizar que los niños enfrenten el regreso a clases
en óptimas condiciones, reduciendo riesgos y promoviendo su bienestar integral
durante todo el año lectivo.
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