Cada 31 de mayo se
conmemora el día mundial sin tabaco con el objetivo de generar conciencia en la
población sobre los riesgos del consumo de este producto. Especialistas médicos
advierten que el tabaquismo continúa siendo una de las principales amenazas
prevenibles para la salud pública a nivel mundial, debido a su estrecha
relación con enfermedades cardiovasculares, respiratorias y distintos tipos de
cáncer.
De acuerdo con información compartida
por expertos de Cleveland Clinic, el consumo de tabaco afecta prácticamente
todos los órganos del cuerpo, incrementando significativamente el riesgo de
desarrollar enfermedades como cáncer de pulmón, boca, garganta y páncreas, así
como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), accidentes
cerebrovasculares y afecciones cardíacas.
Según datos del Ministerio de Salud Pública del Ecuador (MSP) y la
Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 7.000 ecuatorianos
fallecen cada año por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco,
mientras que cerca de 19 personas mueren diariamente por causas asociadas al
tabaquismo en el país.
Las cifras globales continúan siendo
alarmantes: más de 8 millones de personas fallecen cada año por causas
relacionadas con el tabaco, incluyendo más de 1,2 millones de muertes asociadas
a la exposición al humo de segunda mano. Los especialistas enfatizan que
incluso exposiciones breves al humo pasivo pueden generar daños
cardiovasculares y respiratorios, especialmente en niños y poblaciones
vulnerables.
Asimismo, se destaca la creciente
preocupación por el impacto comercial de cigarrillos electrónicos y
dispositivos de tabaco calentado, dirigidos especialmente a jóvenes. Estudios
internacionales evidencian que la exposición constante a estos mensajes
incrementa la probabilidad de iniciación temprana al consumo. “La publicidad
y comercialización de productos de nicotina continúa influyendo en la
iniciación temprana del consumo, especialmente entre poblaciones jóvenes y
vulnerables”, indica Diego Maldonado, especialista en
Neumología Intervencionista de Cleveland Clinic.
Frente a este escenario, los expertos
recomiendan fortalecer las políticas de control del tabaco, promover espacios
libres de humo y reforzar las estrategias de prevención y cesación. Entre las
medidas más efectivas para dejar de fumar se encuentran el acompañamiento
médico, las terapias de reemplazo de nicotina y el apoyo conductual
personalizado.
“Combatir el tabaquismo requiere
un esfuerzo conjunto entre autoridades, profesionales de la salud, medios de
comunicación y sociedad civil para proteger a las actuales y futuras
generaciones de los efectos de la adicción a la nicotina”, señala el
especialista.

