El contrabando de cigarrillos hacia Ecuador ha tomado dimensiones
alarmantes, según el más reciente análisis de la Central de Investigación,
Monitoreo y Análisis de Comercio Ilegal (CIMA). Este fenómeno se sitúa en el
centro de una red internacional que, solo en 2025, movilizó al menos 49
millones de unidades en América Latina y el Caribe, de las cuales más de 10
millones fueron incautadas en suelo ecuatoriano.
El informe pone especial énfasis en las rutas logísticas que
facilitan el ingreso de cigarrillos de contrabando al país. Ecuador se ha
convertido en un destino estratégico para productos ilícitos provenientes de
diversas partes del mundo. Las principales vías identificadas por CIMA incluyen
conexiones directas desde Panamá, China, Perú y Miami, utilizando Guayaquil
como uno de los puntos de recepción más importantes. Estos corredores
aprovechan debilidades en el control fronterizo y la trazabilidad comercial,
permitiendo el ingreso de mercancía sin regulación sanitaria ni tributaria.
Junto al mapa de rutas, el estudio destaca la proliferación de
marcas ilegales que circulan fuera del mercado formal en Ecuador. Entre las más
frecuentes aparecen Silver Elephant, Carnival, Chillax e Indigo. Estos
productos, que escapan a toda supervisión fiscal y sanitaria, representan una
amenaza directa a la recaudación estatal y al comercio legítimo, además de
poner en riesgo la salud de los consumidores.
“El contrabando
de cigarrillos no solo representa una pérdida millonaria para el Estado, sino
que también financia redes criminales, expone a los consumidores a productos no
regulados y debilita al comercio formal”, advierte CIMA en su informe.
La investigación de CIMA revela que Panamá opera como un hub
regional clave en la redistribución de cigarrillos ilegales, mientras que rutas
desde China y Emiratos Árabes Unidos refuerzan el carácter global del delito.
En el caso de República Dominicana, la ruta más utilizada sigue siendo la que
conecta con Haití, y marcas como Capital Point, Jaisalmer, 8PM, Gold y King’s
Pride dominan el tráfico en ese país.
CIMA advierte que “la tecnología se ha convertido en un aliado
estratégico para combatir el comercio ilícito y apoyar la toma de decisiones de
las autoridades y los actores del sector formal”, concluye el informe.

