La prevención y la atención son
fundamentales para evitar las estafas electrónicas como el phishing —una de las
modalidades de fraude más comunes en la región— que evoluciona y hoy utiliza
mensajes, correos y enlaces que parecen cada vez más reales.
En las últimas semanas, se han registrado
quejas de clientes del sistema financiero que han sido víctimas de estafas
digitales, tras ingresar a sitios web falsos que suplantan a entidades
financieras al intentar realizar transacciones en línea. Esta práctica ha
derivado en el robo de información personal, credenciales de acceso y recursos
económicos.
Asimismo, se ha detectado el envío de
correos electrónicos fraudulentos que solicitan la verificación de la huella
facial, información que es capturada y enviada a servidores controlados por
ciberdelincuentes, facilitando casos de robo de identidad y afectaciones
económicas.
El phishing ocurre cuando delincuentes se
hacen pasar por empresas legítimas, especialmente entidades financieras, a
través de correos electrónicos, mensajes de texto (smishing), llamadas
telefónicas o redes sociales. Estos mensajes suelen apelar a la urgencia con
frases como “actualiza tu cuenta”, “tu tarjeta será bloqueada” o “detectamos
movimientos inusuales”, con el objetivo de que la persona haga clic en
enlaces falsos o comparta información confidencial.
Actualmente, estas estafas son más
sofisticadas e incluso incorporan inteligencia artificial, clonación de voz y
contenidos falsos (deepfakes), lo que incrementa el riesgo para los usuarios.
Por ello, estar alerta y verificar antes de actuar es la mejor defensa.
Reglas de oro para prevenir el phishing
- Si parece
sospechoso, probablemente lo es. Desconfía de mensajes que presionan,
prometen beneficios inesperados o solicitan acciones inmediatas. No abras
enlaces ni descargues archivos.
- Tu información
financiera es solo tuya. Ninguna institución bancaria solicita por correo,
mensaje o llamada:
- Número de
tarjeta, fecha de caducidad o código CVV.
- Contraseñas,
códigos OTP o tokens de seguridad.
- Verificar es tu
mejor defensa. Revisa siempre el remitente y ante cualquier duda, consulta
únicamente por canales oficiales.
¿Qué hacer ante una sospecha?
Si crees que tu información pudo verse
comprometida, cambia inmediatamente tus contraseñas y comunícate por los
canales oficiales de tu entidad financiera.
Es importante recordar que “el eslabón
más vulnerable de la seguridad digital somos las personas”, por lo que
reconocer las señales de alerta y actuar con rapidez es clave para proteger la
información y el bienestar financiero.
La prevención comienza con un clic
consciente. Verifica antes de actuar.

