martes, 25 de agosto de 2026

¿Por qué algunos cultivos sobreviven a la temporada seca y otros no? La respuesta está bajo nuestros pies

14:05



Una semilla puede tener el mejor potencial genético. Un agricultor puede haber planificado cada detalle de la siembra. Sin embargo, cuando el suelo pierde su capacidad de retener humedad, el futuro de toda una cosecha puede comenzar a cambiar incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas visibles.

En los campos de la Sierra ecuatoriana, donde agosto y septiembre suelen marcar la llegada de condiciones más secas, miles de productores observan con atención el estado de sus parcelas. El cielo puede parecer el principal protagonista de esta historia, pero la verdadera batalla por la productividad ocurre debajo de la superficie, en los primeros centímetros del suelo.

Según los boletines agroclimáticos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI), durante este periodo predominan condiciones de humedad superficial seca y muy seca en amplias zonas agrícolas. Esta situación limita la germinación, dificulta el establecimiento de cultivos como papa, maíz, quinua, cebolla y diversas hortalizas, y aumenta el riesgo de estrés hídrico desde las primeras etapas de desarrollo.

Aunque tradicionalmente la atención se dirige a la falta de lluvias, los especialistas coinciden en que el verdadero desafío es lograr que el suelo funcione como una reserva natural capaz de capturar, almacenar y suministrar agua cuando más se necesita. Un suelo con buena estructura, niveles adecuados de materia orgánica y cobertura vegetal puede marcar la diferencia entre un cultivo que resiste y otro que pierde productividad.

"En la agricultura actual no basta con esperar la lluvia. La verdadera diferencia está en la capacidad del suelo para conservar agua, alimentar las raíces y sostener la productividad de los cultivos durante los periodos secos. Invertir en salud del suelo es invertir en resiliencia, rentabilidad y sostenibilidad para el futuro del agro ecuatoriano", señala Stephanie Valquinta, gerente de país de BASF Ecuatoriana.

 

Cuando el suelo pierde humedad, el impacto comienza mucho antes de que podamos verlo

La sequedad del suelo no solo reduce la disponibilidad de agua. También desencadena una serie de efectos silenciosos que comprometen el desarrollo del cultivo desde sus bases.

A medida que el suelo pierde humedad, las plantas tienen mayores dificultades para acceder a nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio. Las raíces deben esforzarse más para encontrarlos, mientras su crecimiento se vuelve más limitado. Al mismo tiempo, disminuye la actividad biológica del suelo y se afectan procesos fisiológicos fundamentales como la fotosíntesis.

El resultado suele ser un cultivo con menor vigor, crecimiento más lento y una reducción potencial de los rendimientos, incluso cuando su apariencia externa todavía no refleja la magnitud del problema.

De hecho, el estrés hídrico comienza a manifestarse mucho antes de que las hojas se marchiten visiblemente. Entre las señales tempranas se encuentran la reducción en la emisión de nuevas hojas, menor desarrollo radicular, pérdida de firmeza durante las horas de mayor temperatura, enrollamiento foliar y disminución del vigor general de la planta. Identificar estas alertas oportunamente puede hacer la diferencia entre reaccionar a tiempo o enfrentar pérdidas productivas mayores.

Los primeros centímetros del suelo pueden definir toda la cosecha

Existe una etapa particularmente vulnerable para cualquier cultivo: el momento en que la semilla despierta y comienza a desarrollar sus primeras raíces.

Ese proceso ocurre en la capa superficial del suelo, precisamente la zona más expuesta a la evaporación y a los efectos de las condiciones secas. Cuando allí existe déficit de humedad, las semillas encuentran mayores dificultades para absorber el agua necesaria para iniciar su crecimiento, generando emergencias irregulares o incluso pérdidas de plantas.

En cultivos como maíz, quinua, cebolla, papa y diversas hortalizas, lograr una germinación homogénea es determinante para alcanzar altos rendimientos y una producción más rentable.

La sensibilidad es aún mayor durante las primeras etapas de desarrollo, cuando las raíces todavía son poco profundas y dependen casi por completo de la humedad disponible en la superficie del suelo.


 Acerca de BASF

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