miércoles, 17 de junio de 2026

Cuando perder duele: la tristeza de ver caer a la Tri también tiene explicación psicológica

16:30

 


Emilio Carrillo. Escuela de Psicología Clínica

Ecuador perdió 0-1 ante Costa de Marfil el 14 de junio de 2026, en un partido mundialista decidido por un gol tardío de Amad Diallo. Para muchos hinchas, el golpe no fue solo deportivo: fue emocional.

La tristeza después de una derrota de la Selección no significa necesariamente “depresión” clínica. Más bien, suele ser una reacción afectiva intensa, especialmente cuando existe una fuerte identificación con el equipo. En psicología deportiva, esto se entiende como identidad de grupo: cuando juega la Tri, muchas personas sienten que también juega una parte de sí mismas.

Cuando una selección gana, el hincha puede experimentar orgullo, pertenencia y validación social. Cuando pierde, aparece lo contrario: frustración, rabia, desánimo y pensamientos repetitivos sobre lo que “pudo haber sido”. Esto se vuelve más fuerte cuando el marcador es corto, como un 0-1, porque deja la sensación de que el resultado estuvo cerca de cambiar.

En el caso de Ecuador, el dolor se amplifica porque no se trata de un club cualquiera, sino de un símbolo nacional. La camiseta concentra recuerdos familiares, reuniones con amigos, expectativas colectivas y orgullo país. Por eso, una derrota puede sentirse como una pequeña pérdida compartida.

No es exageración: el cerebro lo vive como pérdida

Estudios sobre aficionados muestran que la identificación con un equipo puede influir en la autoestima personal y colectiva. Es decir, el resultado deportivo puede afectar temporalmente cómo una persona se siente consigo misma y con el grupo al que pertenece.

Además, investigaciones recientes explican que los hinchas buscan formas de proteger su identidad cuando su equipo pierde. Algunos culpan al árbitro, otros critican al técnico, otros se desconectan de redes y algunos intentan enfocarse en el siguiente partido. No es simple drama: son mecanismos psicológicos para recuperar equilibrio emocional. [4]

¿Qué hacer después de una derrota?

Lo primero es reconocer la emoción sin burlarse de ella. Decir “me dolió perder” no es inmaduro; es una forma sana de nombrar lo que pasó. El problema aparece cuando el resultado domina todo el día, afecta el sueño, provoca discusiones fuertes o impide cumplir responsabilidades.

También ayuda tomar distancia de redes sociales durante unas horas, porque después de una derrota suelen multiplicarse los comentarios agresivos, memes hirientes y análisis impulsivos. Hablar con otros hinchas desde el humor, caminar, hacer ejercicio o cambiar de actividad permite que el cuerpo procese la tensión acumulada.

La derrota ante Costa de Marfil deja bronca, sí. Pero también recuerda algo importante: el fútbol conecta emocionalmente porque nos hace sentir parte de algo más grande. Esa misma sensibilidad que hoy duele es la que mañana permite celebrar un gol como si fuera propio.

Por eso, la respuesta no es dejar de sentir, sino aprender a sentir mejor. La Selección puede perder un partido; la hinchada no tiene por qué perder la calma, la perspectiva ni la esperanza.

 

© 2016 LA PRIMERA.Todos los Derechos Reservados. Diseñado LA PRIMERA

Back To Top