Esto no es
xenofobia es una interrogante ¿por qué en la actualidad dos cubanos Fidel Márquez
y Saidel Brito han sido designados para dirigir el CES y la UNIVERSIDAD DE LAS
ARTES? el lector puede asumir que son dos ilustrados omnipotentes de gran capacidad
administrativa y cognoscitiva que van lograr un desarrollo y crecimiento exponencial
en entidades estatales.
Entre miles
de profesionales ecuatorianos de conocimiento superior aparecen estos dos
ilustrados para dirigir dos entidades claves del desarrollo del conocimiento
del país.
Esta
coincidencia genera dudas ¿Cómo logran manejar entidades gubernamentales, si
revisamos el curriculum vitae de Fidel Márquez destaca por ser coautor de muchas
obras y pocas como autor. No ha dado muestra de talento para
cambiar las taras de la educación superior, lejos en su condición de extranjero
de ser talentoso como Jean-Michel
Blanquer que conquistó a los franceses exponiendo su programa: más maestros en
primaria, dictado diario, memorización, cálculo mental…
Saidel Brito
como docente llamó la atención el haberse convertido en millonario en pocos
años, siendo profesor no aparece algún libro que haya publicado por lo menos de
lo que enseña.
Bien que hayan logrado estos cargos, lo malo es la coincidencia, ambos llegaron de Cuba a fines del siglo XX, deben conversar sobre el progreso de la educación superior, pero, ustedes creen que Fidel Márquez le haya preguntado a Saidel Brito el porqué de ambicionar y recibir un contrato de parte la directora de patrimonio de la Municipalidad de Guayaquil, estando en funciones de rector.
No es xenofobia que dos cubanos estén en
cargos poderosos con sueldos pagados por el estado, si las entidades encargadas
de elegirlo lo hicieron es decisión de ellos.
Lo malo es
que atropellen, que se conviertan en dictadores de las artes, como es el caso Saidel
Brito y con esa actitud estanquen a los estudiantes de artes visuales en una propuesta
que se diluirá con el tiempo. Recordemos cuando Jacques-Louis David en ese acto
dictatorial retrasó la llegada del Romanticismo en la pintura, cuyos influyentes
fueron Delacroix y Géricault.
Estos casos de utilizar el poder del cargo
para dictar políticas educativas bajo su consentimiento es imperativo
divulgarlo para que la ciudadanía se entere de esta realidad, porque estos dos
señores viven de los impuestos nuestros.
Probablemente los que manejan las instituciones públicas de nivel superior, no tomen decisiones si hay irregularidades como se ve, pero, quedan avisados y con el compromiso que lo ético, lo moral estaría fuera de su mentalidad administrativa, con ello se pierde la esperanza de una educación superior impoluta, anhelada solo como negocio y puestos burocráticos retrasada con la realidad de un país que proporcionará con el tiempo millones de master y PhD para guardarlo en su baúl de recuerdos ante la problemática de intentar un conocimiento mayor que descuida la praxis de la realidad laboral menor que genera desempleo.


