En el contexto del Día Mundial de la Salud, América Latina vuelve a poner bajo la lupa uno de sus mayores desafíos estructurales. Se trata de garantizar un acceso real, equitativo y oportuno a los servicios de salud. Aunque en las últimas décadas la región ha logrado avances importantes en cobertura con sistemas que han ampliado el aseguramiento a millones de personas continúan las brechas que evidencian que estar afiliado no siempre significa recibir atención efectiva.
De acuerdo con
la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el 35,2% de la población en
América Latina reporta necesidades de salud no satisfechas. Esta cifra se acentúa en los sectores de menores ingresos, donde alcanza el
38,5%, lo que confirma que la desigualdad sigue siendo un factor determinante
en el acceso. Adicionalmente, cerca de 3 de
cada 10 personas (29,3%)1 desisten
de buscar atención médica por razones como tiempos de espera prolongados,
costos elevados o barreras administrativas.
El panorama
evidencia un
reto estructural,
aunque los países han incrementado los niveles de cobertura, esto no se traduce
necesariamente en disponibilidad física de servicios ni en su asequibilidad. En
2021, los hogares latinoamericanos financiaron más del 28%2 del gasto total en salud con recursos propios, un indicador
que puede incrementar el riesgo de
empobrecimiento ante eventos médicos inesperados.
En este
contexto, expertos coinciden en que el asunto va
más allá del financiamiento o la afiliación. La fragmentación de los sistemas,
los modelos que priorizan el volumen y la concentración de servicios en zonas
urbanas continúan ampliando las brechas, especialmente en territorios rurales donde
se ubican las poblaciones más vulnerables.
“El reto actual va más allá
de ampliar la cobertura, y se trata de garantizar que esa cobertura funcione en la práctica a
través de la medicina de precisión. Esto implica fortalecer el diagnóstico
temprano, optimizar los flujos de atención
mediante inteligencia artificial y llevar capacidades de alta tecnología a
donde más se necesitan. En este sentido, el
diagnóstico temprano y de precisión emerge así como uno de los principales
puentes hacia la equidad. Una parte importante de
las decisiones clínicas se basan en resultados diagnósticos, lo que posiciona a
la tecnología médica como la inteligencia
artificial, telemedicina e interoperabilidad de datos como un factor clave para
mejorar la eficiencia y calidad del sistema” , señaló Francisco Vélez,
Director general de Siemens Healthineers Colombia, Perú y Ecuador.
De cara al
futuro, América Latina se encuentra en un punto de inflexión. El envejecimiento
poblacional, el aumento de enfermedades crónicas y las restricciones fiscales
están incrementando la presión sobre los sistemas de salud. Frente a este
escenario, los expertos coinciden en que la solución no pasa únicamente por
expandir la cobertura, sino por transformar la manera en que se presta la
atención: sistemas más integrados, digitales, preventivos y centrados en el
paciente.

