En un entorno global dinámico, marcado por transformaciones económicas y tensiones geoeconómicas, fortalecer la resiliencia se ha convertido en una prioridad estratégica para las empresas.
El Informe
Global de Riesgos 2026 del Foro Económico Mundial, elaborado junto a Marsh y en
colaboración con Zurich Insurance Group, señala que la mayoría de líderes
empresariales anticipa escenarios desafiantes en los próximos años, lo que
refuerza la necesidad de planificación y adaptación.
En Ecuador, factores como la inseguridad, la
desaceleración económica y episodios de inestabilidad social han evidenciado
que las disrupciones pueden impactar directamente en la operación de las
compañías, especialmente cuando no existen planes de continuidad actualizados
e integrados en toda la organización. Más que una señal de alerta, este
contexto representa una oportunidad para fortalecer estructuras y procesos.
De la reacción a la anticipación
Desde la experiencia en el sector asegurador de
Zurich Seguros la continuidad operativa no debe abordarse desde el miedo,
sino desde la estrategia. “La resiliencia no se construye reaccionando
ante la crisis, sino anticipándose a los cambios con planes flexibles y una
gestión de riesgos integrada en la toma de decisiones”, señala Eduardo
Lima, Gerente de Riesgos de Zurich Seguros Ecuador.
Las interrupciones energéticas del año anterior y los
eventos de seguridad registrados en el país dejaron una lección clara, las organizaciones que contaban con análisis
preventivos y protocolos dinámicos lograron adaptarse con mayor rapidez,
protegiendo su operación y a sus colaboradores. Esto confirma que la
continuidad ya no es un asunto exclusivo de grandes corporaciones, sino una
práctica transversal que fortalece a empresas de todos los tamaños.
Planes vivos y cultura de gestión de riesgos
Uno de los errores más comunes es asumir que
la continuidad operativa se resuelve con manuales estáticos. En realidad,
los planes deben ser dinámicos, adaptables y alineados a riesgos emergentes.
Desde Zurich Seguros se observa que muchas organizaciones aún no involucran de
manera transversal a todas sus áreas ni actualizan sus esquemas preventivos con
la frecuencia necesaria.
Por ello, la cultura de gestión de riesgos se
impulsa como un eje transversal, tanto en el acompañamiento a clientes como en
la propia operación de la compañía, que cuenta con planes y protocolos de
continuidad de negocio y recuperación ante desastres monitoreados y ajustados
de forma constante.
El seguro como herramienta estratégica
Entender el seguro únicamente como una póliza
limita su verdadero alcance.
En la práctica, se trata de una herramienta estratégica que integra protección
financiera, prevención, asesoría especializada y continuidad operativa.
Coberturas como Lucro Cesante, Todo Riesgo
Construcción y Montaje, Responsabilidad Civil, D&O, Transportes y
soluciones para Pymes forman parte de un portafolio diseñado desde la
experiencia global y adaptado al contexto ecuatoriano, con el objetivo de
sostener la operación empresarial incluso en escenarios complejos.
“En un entorno de transformación constante, la
resiliencia se convierte en una ventaja competitiva. Las organizaciones que
integran la gestión de riesgos en su cultura están mejor preparadas para
proteger su operación y avanzar con mayor solidez”, señala Eduardo Lima.
Construir resiliencia con visión de largo plazo
Así la flexibilidad, el diálogo abierto y el
enfoque preventivo marcan la diferencia. Apostar por planes actualizados,
integrar la gestión de riesgos en las decisiones estratégicas y mantener una
visión preventiva permiten a las empresas avanzar con mayor estabilidad.
Hablar de continuidad operativa es, en esencia,
hablar de sostenibilidad y confianza. Prepararse no implica anticipar
escenarios catastróficos, sino consolidar bases sólidas para crecer en un
entorno en constante transformación.
