De izquierda a derecha: Fernando Moncayo
Castillo, Socio Fundador de REF Quito; Ángel Durántez, Especialista en Medicina
Preventiva Proactiva y Pedro Bustamante, CEO de Humana S.A.
El mundo atraviesa un cambio demográfico sin
precedentes, las personas vivirán más años que cualquier generación anterior.
Sin embargo, el gran desafío ya no es únicamente prolongar la vida, sino
garantizar que esos años adicionales se vivan con salud, funcionalidad y
bienestar. Bajo esta premisa, se organizó un conversatorio especializado sobre
longevidad saludable y medicina preventiva que contó con la participación del
reconocido médico español Ángel Durántez, una de las voces más influyentes en
Europa en medicina preventiva y Age Management Medicine.
Durante la apertura
del encuentro, Pedro Bustamante, CEO de Humana S.A., destacó que la longevidad
también representa un desafío estratégico para los sistemas de salud. “Estamos
frente a un cambio demográfico sin precedentes. Las personas vivirán 20 o 30
años más que generaciones anteriores, y eso nos obliga a replantear el rol de
los sistemas de salud. El desafío no es solo tratar la enfermedad, sino
acompañar a las personas para que esos años adicionales se vivan con autonomía,
bienestar y alto desempeño”, señaló.
Bustamante explicó
que la medicina prepaga ha sido tradicionalmente reactiva, centrada en cubrir
la enfermedad una vez que aparece. Sin embargo, el nuevo paradigma exige
anticiparse al riesgo, fortalecer la prevención y promover una mayor educación
en salud.
Según explicó, muchas
enfermedades crónicas vinculadas al envejecimiento comienzan a desarrollarse
silenciosamente desde los 35 o 45 años, por lo que la prevención temprana y el
cuidado integral tanto físico como mental son clave para preservar la funcionalidad
y calidad de vida durante más tiempo.
En este contexto, se
destacan algunos pilares fundamentales para la salud mental y el envejecimiento
saludable, entre ellos:
·
Actividad física
regular: factores más influyentes para el bienestar
emocional y cognitivo.
·
Descanso y calidad
del sueño: fundamentales para la recuperación física y
mental.
·
Actitud mental y
optimismo: elementos que la evidencia científica
vincula con una mayor longevidad.
·
Conexión social y
vida en comunidad: factores clave para
evitar el aislamiento y fortalecer el bienestar psicológico.
Por
su parte, Ángel Durántez señaló que “la discusión ya no es cuánto vamos a
vivir, sino cómo vamos a vivir esos años adicionales”; destacando la
diferencia entre lifespan (años de vida) y healthspan (años
vividos en buena salud), subrayando que extender la vida sin bienestar físico y
emocional genera tensiones para las personas y los sistemas de salud.
Los
datos globales reflejan la magnitud de este cambio demográfico. La esperanza de
vida pasó de 46 años en 1950 a más de 73 años en la actualidad, según la OMS y
Naciones Unidas. Para 2050, la población mayor de 60 años se duplicará y
superará los 2.100 millones, con cerca de 3,7 millones de centenarios. Sin
embargo, el desafío sigue siendo la calidad de vida, en promedio, las personas
pasan casi 10 años con enfermedades o limitaciones, y más del 70 % de las
muertes están vinculadas a enfermedades crónicas no transmisibles asociadas al
envejecimiento.
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