Cuatro docentes y una institución educativa fueron reconocidos por aplicar nuevas formas de liderazgo, enseñanza, uso de datos y vinculación con el sector productivo para responder a desafíos de sus contextos.
La educación técnica agropecuaria cumple un rol estratégico para el futuro del Ecuador: en muchos territorios es el espacio donde las y los jóvenes desarrollan habilidades para innovar, emprender y aportar al desarrollo sostenible. Para lograrlo, las instituciones educativas necesitan estar conectadas con la realidad del campo, las oportunidades del territorio y las dinámicas del sector productivo.
Con este propósito, ¡VAMOS! Vinculando el agroaprendizaje para un mundo sostenible, impulsado por VVOB – education for development junto al Ministerio de Educación, Deporte y Cultura, implementa Escuela VAMOS, un modelo de formación y gestión escolar para docentes y equipos directivos de bachillerato técnico agropecuario que conecta el aprendizaje con la realidad del sector productivo.
Para mostrar cómo esa formación se traduce en práctica, “VAMOS en Acción” reconoció cuatro experiencias individuales y una iniciativa colectiva que evidencian cambios concretos en aulas e instituciones educativas.
Cuatro prácticas, cuatro maneras de transformar
En Liderazgo distribuido, Alex Pardo, docente técnico de apoyo de los distritos Espíndola y Calvas–Gonzanamá–Quilanga, en Loja, fue reconocido por aplicar este enfoque para empoderar a docentes técnicos y generar nuevos espacios de participación y aprendizaje para sus estudiantes.
Una muestra de este trabajo es la quinta Feria Distrital de Bachillerato Técnico, un espacio en el que instituciones educativas presentan proyectos desarrollados por sus estudiantes y se vinculan con empresas aliadas. Para Pardo, distribuir el liderazgo permite ampliar las oportunidades para que las y los jóvenes reconozcan sus capacidades, desarrollen proyectos relacionados con sus comunidades y se acerquen tempranamente al mundo laboral.
En Manejo de datos para la toma de decisiones, María Lorena Zambrano, docente del área agropecuaria de la Unidad Educativa José Aquiles Valencia Delgado, fue reconocida por impulsar la creación de un laboratorio agropecuario como espacio para fortalecer la formación técnica de sus estudiantes.
El laboratorio permite generar, registrar y organizar información vinculada con procesos productivos como la germinación de semillas, la incubación de huevos, el análisis del pH del agua y los nutrientes de las plantas. Así, las y los estudiantes conectan los conocimientos adquiridos en el aula con experiencias prácticas y utilizan la información obtenida para apoyar la toma de decisiones.
En Estrategias y metodologías de enseñanza, Danny Yumisaca, docente de la Unidad Educativa Montevideo, del cantón Chunchi, fue reconocido por aplicar la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) para responder a un desafío concreto de su comunidad: la escasez de agua.
Junto con sus estudiantes, desarrolló un proyecto para captar agua mediante mallas e incorporarla al cultivo de plántulas de babaco. El proceso incluyó planificación, investigación, distribución de responsabilidades según las capacidades de cada estudiante e implementación técnica. Como resultado, lograron capturar 1,55 litros de agua por metro cuadrado de malla instalada.
En Vinculación con el sector productivo, Gabriel Mendoza, docente de la Unidad Educativa Quinindé, fue reconocido por desarrollar una experiencia junto a la empresa Agroveterinaria Súper Producción, conectando el aprendizaje con una actividad productiva clave de la zona: el cultivo de cacao.
A través de un proyecto desarrollado en las parcelas de la institución, estudiantes, docentes y técnicos trabajaron en el uso racional de agroquímicos, manejo de microorganismos y buenas prácticas para la producción cacaotera. La experiencia permitió que las y los estudiantes aprendieran investigando y trabajando en equipo, mientras fortalecían su vínculo con actores del sector productivo.
Cuando la transformación se construye en equipo
La Unidad Educativa San Vicente, de Manabí, recibió la Mención especial por trabajo en equipo tras alcanzar 24.591 votos en la votación pública de “VAMOS en Acción”.
Su experiencia articuló los distintos roles de Escuela VAMOS: María Eugenia Cabal, desde el liderazgo distribuido; Marcela Toral, desde el acompañamiento entre pares; Daniel Ponce, desde el manejo de datos; Manuel Chila, desde Emprendimiento y Gestión; y Celio Sabando, desde la vinculación con el sector productivo. Juntos, fortalecieron el trabajo colaborativo, la identificación de necesidades y la conexión entre el aprendizaje, la comunidad y el sector agropecuario.
“La Escuela VAMOS fortaleció el trabajo colaborativo al enseñarnos a utilizar los datos para tomar decisiones más efectivas, identificar necesidades y compartir resultados para mejorar el aprendizaje de nuestros estudiantes”. Equipo VAMOS, Unidad Educativa San Vicente
De la formación a la práctica
Las experiencias reconocidas muestran que el valor de la formación está en convertir lo aprendido en nuevas formas de enseñar, liderar, tomar decisiones y conectar la escuela con su territorio.
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