Cada que llegan las elecciones la ciudadanía se mentaliza de que una nueva autoridad administre de la mejor manera un municipio en la que el alcalde y su grupo de apoyo utilicen su talento, capacidad y sentido común, para que las obras contratadas no sea un despilfarro y se entreguen a tiempo.
Esto es lo que pide la ciudadanía, pero la realidad en los últimos años ha sido otra, contratos no entregados a tiempo en gran porcentaje, de tal forma que ahora en el caso de la alcaldesa Aquino anda apurada, entregando obras y contratando otras para contentar al ciudadano
Recientemente la federación de barrios de Santa Elena se convocó y protestó no atender las solicitudes de los ciudadanos de los distintos barrios tanto de la zona rural como la urbe, incluso rechazaron los gastos en fiestas y eventos con el objeto de que construyan obras de servicio básico
Barrios cercanos al centro y a escasas cuadras del municipio de Santa Elena muestran abandono por parte de la municipalidad a su cargo, el centro de la ciudad mantiene desde hace algún tiempo las cajas de alcantarillado rebosadas con despido de olores nauseabundos con aguas putrefactas que serpentean por las aceras especialmente en las calles 10 de Agosto, Guayaquil, 9 de Octubre que se supone que es el corazón de la ciudad.
La alcaldesa no actúa con lógica ni afán de servicio, tampoco de lograr un crecimiento de la urbe en forma sostenida, la ciudad no ha crecido siguen las mismas casas viejas, edificaciones de dos plantas, apenas un edificio particular, negocios que son pequeños emprendimientos, casi precarios, no ha logrado interesar a inversionistas para renovar la ciudad, cómo lo va a lograr sino hay profesionales que le ayuden a planificar la ciudad.
La alcaldesa Aquino no se ha percatado que maneja una ciudad capital con 3.680 kilómetros cuadrados de extensión, que merece otra planificación, ella cree que maneja un pueblucho y Santa Elena no debe ser considerado de esa manera, por su historia, por su antigüedad patrimonial de Las Culturas Las Vegas y Valdivia, la capital no tiene ni siquiera a la gobernación porque no han querido construirla en 18 años ningún gobierno. Eso es lamentable y preocupante.
Su debacle política llegó al punto más bajo cuando por incapacidad a pesar de cobrar más de 5 millones de dólares para la recolección de basura, la municipalidad no se puso al día con los pagos al contratista, la alcaldesa aduce que esas deudas vienen de administraciones anteriores, esa respuesta infantil afecta los ciudadanos santaelenenses que observan como la recolección de basura sigue en forma precaria e ineficiente a pesar que ahora cobran más a través de las planillas de agua potable.
Aunado a ello intenta contentar a una serie de poblaciones rurales con promesas y proyectos insignificantes pensando que la votación rural la beneficiará. Pensar en una reelección cuando en tres años ha fallado a todo el cantón es soñar despierta.
Lo criticable es que todo el concejo cantonal ahora no protesta, ¿qué beneficio han obtenido los concejales por este silencio? A futuro se conocerá, tomando en cuenta que algunos concejales han aumentado considerablemente su patrimonio, uno esos concejales apellido Domenech con el objeto de justificar su crecimiento patrimonial expresó que él ha trabajo desde chiquito, bien por ello, pero cuando ingresó como concejal, declaró que era limpio, sin patrimonio, esta labor de investigación debe ser por parte de la UAFE, o Fiscalía ya que Contraloría es letra muestra en Santa Elena.
Entre dudas de los crecimientos patrimoniales de la alcaldesa y ciertos concejales la ciudad se maneja por impulso, con promesas precisamente en las zonas donde debe funcionar la planta de potabilizadora de agua que debió estar funcionando desde el año 2023, estamos 2026 y por lo que conocemos este año tampoco estará en funcionamiento, así un gran sector rural vivirá en condiciones que afecten a su salud.
Sin agua potable ni recolección de factura eficiente el resentimiento ciudadano se mantendrá
Una ciudad sin proyectos de crecimiento, donde la prioridad de la alcaldesa Aquino son las fiestas y las ferias de pequeños emprendimientos está condenada a la pobreza extrema.
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