Basta imaginar
el vapor que se eleva de una papa recién cocida para entender que este alimento
es mucho más que parte de nuestra dieta. Es historia viva. Es identidad. Es el
resultado de miles de manos que, desde las alturas andinas, trabajan cada día
para alimentar al país.
Ecuador no solo es biodiverso por naturaleza: es también guardián de uno
de los tesoros agrícolas más valiosos del mundo. De acuerdo con el Instituto Nacional de
Investigaciones Agropecuarias (INIAP), más de 500 variedades de papa crecen en suelos
ecuatorianos, cada una con sabores, colores y resistencias únicas que han sido
preservadas por generaciones. Esta riqueza no solo fortalece la seguridad
alimentaria, también conecta al país con sus raíces más profundas.
Detrás de esta diversidad hay personas. Según el INIAP, cerca de 83.000
ecuatorianos participan directamente en la cadena productiva de la papa,
generando alrededor de 1,5 millones de jornales al año. Son historias de
esfuerzo que empiezan antes del amanecer, de familias que dependen del clima,
de la tierra y de decisiones que pueden definir el futuro de toda una cosecha.
Un motor que nace en la Sierra
En Carchi, Cotopaxi, Tungurahua y Chimborazo, la papa no solo se
cultiva: se vive. Cada región aporta su esencia: desde la tecnificación que
impulsa la productividad, hasta el trabajo de pequeños agricultores que
sostienen economías familiares y comunitarias.
Con una producción de más de 221.000 toneladas en 2024, según la Encuesta de Superficie y
Producción Agropecuaria Continua (ESPAC 2024), este cultivo se posiciona como uno de los
pilares del agro ecuatoriano. Pero más allá de las cifras, es un sistema vivo
que conecta tradición, conocimiento ancestral e innovación.
Un cultivo que exige anticipación y evoluciona
Hoy, sembrar papa en Ecuador requiere mucho más que experiencia: exige
anticiparse. El clima ya no es predecible, las lluvias cambian, las
temperaturas fluctúan y las enfermedades avanzan con rapidez.
Amenazas como la lancha, plagas emergentes y enfermedades del suelo
pueden comprometer campañas enteras en cuestión de días. Esto genera una
realidad clara: la productividad ya no depende solo del esfuerzo, sino de qué
tan preparados están los agricultores para actuar antes de que el problema
aparezca.
Por eso, el sector ha comenzado a evolucionar hacia un manejo más
técnico, donde la precisión, la información y la prevención son claves para
proteger cada hectárea cultivada.
La tecnología como aliada del productor
Hoy más que nunca, la tecnología ha
dejado de ser una opción para convertirse en una aliada estratégica del sector
agrícola. El uso de semillas certificadas, por ejemplo, puede marcar la
diferencia entre una cosecha promedio y una de alto rendimiento, incrementando
la productividad de 12,7 a cerca de 20 toneladas por hectárea, según datos del
Ministerio de Agricultura y Ganadería. Sin embargo, de acuerdo con el INIAP,
menos del 2 % de las áreas cultivadas utiliza este tipo de insumos, lo que pone
en evidencia una gran oportunidad de crecimiento y desarrollo para el sector.
A esto se suman herramientas digitales, estaciones meteorológicas,
agricultura de precisión y prácticas sostenibles que permiten optimizar
recursos, mejorar la calidad del cultivo y reducir riesgos.
En este contexto, BASF – Soluciones para la Agricultura impulsa
innovaciones orientadas a un objetivo clave: que cada agricultor tenga mayor
control, mayor previsión y mejores resultados. Soluciones como Forum®,
que protege el cultivo frente a enfermedades críticas, y Vivace®, que
actúa desde el suelo para asegurar un desarrollo uniforme, permiten transformar
la incertidumbre en confianza.
Más que un cultivo, una red de vida
El cultivo de papa también es reflejo de inclusión y desarrollo social.
Según INIAP, cerca del 47% de quienes participan en esta actividad son mujeres,
quienes cumplen un rol fundamental en la producción, gestión y sostenimiento de
las economías rurales.
Cada cosecha, entonces, no solo representa alimento: representa
educación, oportunidades, bienestar y legado para miles de familias
ecuatorianas.
"La papa es mucho más que un cultivo. Es parte de nuestra historia,
nuestra cultura y nuestra seguridad alimentaria. Miles de familias dependen de
ella como fuente de ingresos y empleo, mientras que millones de ecuatorianos la
consumen diariamente como parte esencial de su alimentación. Por ello, es
fundamental seguir impulsando la innovación agrícola y el acceso a tecnologías
que permitan a los productores enfrentar los desafíos actuales y construir un
futuro más productivo y sostenible para el sector. Un futuro donde el esfuerzo,
la dedicación y la pasión con la que cultivan cada papa, que termina en nuestra
mesa, sea reconocido y retribuido como corresponde", menciona Stephanie
Valquinta, country manager de BASF en Ecuador.
En el Día Nacional de la Papa, reconocer su valor es también reconocer a
quienes la hacen posible. Porque en cada surco sembrado hay esperanza. Y en
cada cosecha, una oportunidad de construir un futuro más resiliente, sostenible
y próspero para el Ecuador.
Acerca de BASF
Soluciones para la Agricultura
Todo lo que
hacemos, lo hacemos por amor a la agricultura. La agricultura es fundamental
para proporcionar alimentos suficientes y asequibles a una población en rápido
crecimiento, reduciendo al mismo tiempo el impacto ambiental. Es por este
motivo que trabajamos con socios y expertos para integrar nuestros compromisos
de sustentabilidad en todas nuestras decisiones de negocio. Con €990 millones
en 2025, invertimos en una sólida estructura de I+D y en el diseño de
soluciones para diferentes sistemas productivos. Conectamos semillas y eventos
biotecnológicos, productos de protección de cultivos, soluciones digitales e
iniciativas de sustentabilidad con el objetivo de ayudar a los agricultores,
agricultoras y otros actores de la cadena productiva para que logren los
mejores resultados. En 2025, nuestro negocio generó ventas de €9,6 mil
millones. Para más información, visítenos en www.agriculture.basf.com o en
nuestros canales de redes sociales.
Acerca
de BASF
En BASF,
creamos química para un futuro sustentable. Nuestra ambición: queremos ser la
empresa química preferida para facilitar la transformación verde de nuestros
clientes. Combinamos el éxito económico con la protección del medioambiente y
la responsabilidad social. Alrededor de 108.000 colaboradores del Grupo BASF
contribuyen al éxito de nuestros clientes en casi todos los sectores y países
del mundo. Nuestro portafolio comprende, como negocios principales, los
segmentos de Químicos, Materiales, Soluciones Industriales y Nutrición y
Cuidado; nuestros negocios independientes se agrupan en los segmentos de
Tecnologías de Superficie y Soluciones para la Agricultura. BASF generó ventas
de alrededor de 60 mil millones de euros en 2025. Las acciones de BASF cotizan
en la bolsa de Frankfurt (BAS) y como American Depositary Receipts (BASFY) en
los Estados Unidos. Más información en www.basf.com.

