Proceplas
recicla cerca de 10.800 toneladas de plástico al año en Ecuador y las
transforma en mangueras y tuberías utilizadas en sectores productivos como la
agricultura, contribuyendo al uso responsable del agua.
En
Ecuador, el consumo promedio de agua alcanza los 620 litros diarios por
persona, muy por encima de los 100 litros recomendados por la OMS,
mientras que el 73,7% de las aguas residuales no recibe tratamiento y se
descarga directamente en ríos, afectando la salud pública y los ecosistemas.
Frente a este escenario, el reciclaje y la economía circular se posicionan
como actividades claves para reducir la presión sobre los recursos hídricos,
ya que promueven el uso eficiente y sostenible de este recurso esencial. El
reciclaje de plásticos comienza a consolidarse como una alternativa para
mejorar la gestión hídrica en sectores como la agricultura, donde se concentra
una gran parte del consumo de agua.
En
este contexto, la empresa Proceplas ha desarrollado un modelo
productivo, mediante el cual transforma residuos plásticos en insumos clave
para distintos sectores. Con 30 años de trayectoria, la compañía convierte 10.800
toneladas de plástico al año en mangueras, tuberías y otros productos
utilizados en agricultura, minería, floricultura, acuicultura y construcción.
A través de la implementación de riego tecnificado han logrado optimizar
la distribución del agua en cultivos, reducir desperdicios y mejorar la
productividad agrícola. A nivel industrial, han implementado un sistema que
recircula el 100% del agua utilizada en sus procesos de lavado, evitando
el desperdicio de aproximadamente 700 galones por minuto y reduciendo
significativamente su huella hídrica.
De
acuerdo con Héctor Lam, gerente de Proceplas, este enfoque demuestra el
potencial de la economía circular en sectores estratégicos. “La economía
circular permite transformar residuos plásticos en productos que aportan a la
productividad y sostenibilidad de sectores clave. En el caso del agro, nuestras
mangueras contribuyen a optimizar el uso del agua y mejorar los sistemas de
riego”, señaló.
Los
materiales reciclados provienen principalmente de fundas plásticas, empaques
de electrodomésticos y envases de productos de consumo masivo. Estos
residuos atraviesan procesos de separación, molienda, lavado y pelletización
hasta convertirse en materia prima reutilizable. De esta manera, el reciclaje
no solo evita la contaminación de ríos y océanos, sino que también genera
soluciones concretas para el uso eficiente del agua.
En
paralelo, la compañía impulsa un proceso de modernización industrial con una
inversión cercana a 6 millones de dólares, destinada a la construcción
de una nueva planta y la incorporación de maquinaria de mayor capacidad. Este
proyecto incluye el desarrollo de nuevas soluciones como geomembranas para
la conservación de agua y sistemas de almacenamiento de lluvia que
refuerzan el aprovechamiento eficiente del recurso dentro del proceso
productivo.
Estas iniciativas
evidencian cómo la innovación y el reciclaje pueden contribuir a la protección
de los recursos naturales. “Los recursos del planeta son finitos y cada año
se agotan más rápido. Si no recirculamos materiales y no cuidamos el agua,
estamos comprometiendo un recurso esencial para la vida y el futuro”, concluyó
Lam.
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Sobre
Grupo Mario Bravo
Con más de 50 años de trayectoria, el Grupo
Mario Bravo es líder en reciclaje industrial y economía circular en
Ecuador. A través de sus empresas —Reciplásticos, Recynter, Proceplas,
Fibras Nacionales, Metalking y otras unidades operativas— transforma
materiales como plástico, papel, cartón y metales en nuevas materias primas y
productos de alto valor agregado.
El grupo impulsa un modelo de desarrollo
sostenible basado en innovación tecnológica, inclusión social y cooperación
multisectorial, trabajando junto a centros de acopio, recicladores de
base, instituciones públicas y privadas para fortalecer la cadena de valor
del reciclaje en el país.
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