Con raíces ancestrales
milenarias de Las Vegas y Valdivia, con historia de su aporte a la Independencia
de Guayaquil hasta su cantonización en 1824, su gran auge económico en las
primeras décadas del siglo XX, cuando Manglaralto era noticia en el país, lo prueba
las gráficas de los establecimientos comerciales de 1911 condensadas en la Guía
Comercial e Industrial del Ecuador.
De pronto
se estancó el cantón Santa Elena, desde mediado del siglo XX hasta la segunda
década del siglo XXI, predomina la pobreza, el desorden, la venta de tierras
prohibidas, extensos sectores sin suministro de agua potable, ni alcantarillado,
peor desfogue de aguas lluvias, hace difícil pensar que habrá un cambio pronto.
Aunado a
ellos políticos que incumplen su meta no por falta de dinero sino por incapacidad
administrativa, tratando de reemplazar esas falencias ofreciendo con
presupuesto municipal desfiles, pregones, fiestas musicales y deportivas,
pasado el evento la realidad es pobreza familiar.
Un cantón
que es pobre porque su gente lo permite, el porcentaje de universitarios aún es
bajo para lograr un cambio a través de la educación y el conocimiento.
Los
ciudadanos decidirán si quieren seguir postrados en la pobreza o un cambio
hacia el desarrollo y riqueza, una de ellas es elegir bien en las próximas
elecciones.
